La violencia familiar durante el confinamiento en tiempos de Covid-19
INTRODUCCIÓN:
La violencia familiar es una realidad prominente frente a la pandemia por la covid-19, las cuarentenas han generado grandes cambios en nuestra vida cotidiana, sobre todo en el ámbito familiar, siendo el confinamiento una de las medidas que ha mostrado la violenta realidad que viven las mujeres en muchos hogares, quienes han tenido que mantenerse dentro de sus hogares con sus agresores, por el temor o el miedo de contagiarse o en todo caso de salir de su hogar y no tener un lugar donde pasar su cuarentena. Aunado todo esto al cierre de algunas instituciones, encargadas por ejemplo de las evaluaciones psicológicas o las terapias de pareja.
En tal sentido, el encierro ha devenido en incrementar los conflictos dentro de las familias ya sea por situaciones económicas y emocionales que se puede presentar dentro de distintos hogares, pero que se radicalizan debido a la falta de promoción de políticas de género que promuevan la no violencia contra la mujer, y la sancionen como corresponde.
VIOLENCIA FAMILIAR DENTRO DE LOS HOGARES PERUANOS
La violencia familiar es un tema muy presente en nuestra realidad, no es un mito decir que existe y ha existido violencia dentro de los hogares peruanos, pero en los últimos años ésta violencia se ha incrementado notablemente.
Según Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), informa que en el Perú el 63,2 % de las mujeres entorno a las edades de 15 a 49 años fue víctima de violencia familiar alguna vez en su vida, por parte de su pareja o esposo.
Desde el comienzo de la pandemia por la llegada del covid19, el estado peruano mediante el decreto Nº 184-2020-PCM plantea la inviolabilidad de domicilio, referente al aislamiento social obligatorio para así evitar la propagación del covid19.
Debido a ello, Pérez y Carreras (2019), nos menciona el impacto agregado en la violencia doméstica durante la pandemia está compuesto por múltiples factores como la incertidumbre, la inseguridad económica, el miedo al contagio, el distanciamiento social voluntario y la presencia de cuarentenas obligatorias. Estos factores varían en importancia según el lugar y período que se analicen.
Asimismo, el impacto económico que tuvo la pandemia sobre los hogares peruanos, fue el factor principal para el descontento de las familias; debido a que muchas familias viven del día a día para solventar su hogar.
Por otro lado, el miedo de las mujeres víctimas de violencia familiar se mantuvieran dentro de sus hogares juntos con sus agresores por el hecho de no poder solventar sus gastos, de igual forma el no poder salir por el miedo al contagio y saber dónde pasar su cuarentena.
PROGRAMAS DE AYUDA CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR
Durante el comienzo del confinamiento se incrementó las atenciones por llamadas debido a los hechos de violencia contra las mujeres y miembros del hogar.
Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables en 2020 el total de atenciones del 2020 fue de 235 791 llamadas sobre hechos de violencia contra las mujeres, integrantes del grupo familiar y violencia sexual. De este total se evidencia que el 50 % fue realizada por la propia víctima, el 16 % por un familiar, 13 % fueron llamadas anónimas, 11 % de las llamadas las realizó la madre, padre o apoderado de la persona agraviada y el 11 % otra persona.
Dentro de los problemas de ayuda a la mujer en medio del confinamiento podemos encontrar a la “Línea 100” servicio telefónico gratuito de información, orientación, consejería y soporte emocional que ayuda a las personas afectadas involucrada en hechos de violencia familiar o sexual.
Asimismo, los problemas más grandes son derivados a los Centros de Emergencia Mujer – CEM que son servicios públicos especializados y gratuitos, de atención integral y multidisciplinaria, para víctimas de violencia contra la mujer e integrantes del grupo familiar, pero que a pesar de sus buenas intenciones, no han brindado alternativas concretas a las mujeres violentadas
En conclusión, el confinamiento por la covid-19 ha sido un detonante que ha hecho elevar los altos índices de violencia familiar que ya se padecían en las familias peruanas, debido a que debían permanecer juntar durante cuarentena por el miedo a ser contagiados por esta enfermedad. Sin embargo, la ayuda del estado al implementar los grupos de ayuda como la línea 100, al parecer no resultaría suficiente para acabar con los casos de violencia familiar, ya que la lenta acción policial, y las faltas de hogares de acogida en tiempos de pandemia, no permiten tutelar eficazmente los derechos de las mujeres violentadas, quiénes luego de denunciar, tienen que seguir viviendo con el hombre violento.