HOJAS DE PAPEL QUE VAN A JUICIO
Historia conmemorativa al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
(25 de Noviembre del 2021)
Me desperté a las 6:00 horas del día con una vista y un sonido peculiar, divisé a mi abuela Victoria cantándole a sus animales y éstos a su vez le regalaban un coro de sonidos muy bien organizados y gentiles para los oídos. Luego de despertar, pero antes de levantarme, me puse a llorar profunda y escandalosamente, como si hubieran pasado años de no ver a mi abuelita, a los segundos mi mamita Martha, que estaba junto a mí, me arrulló entre sus brazos y me dijo que tuve una “pesadilla”, no entendía que significaba esa palabra tan complicada pero sonaba tan fea que asentí con la cabeza y le dije que sí, pues a la edad de 6 años entendía palabras muy básicas o simplemente, en mucho de los casos, las interpretaba instintivamente.
Pasó poco tiempo cuando ya nos encontrábamos desayunando con vista al gran cielo; al campo; y a los animales comiendo del pasto, todo era tan maravilloso que parecíamos formar parte de un cuadro, y en ese preciso instante me di cuenta de mi existencia y de mis pensamientos, pues me dije - soy yo, ¡Soy Dante! ¡Soy Dante! - y me sonreí mientras miraba mis manos pequeñitas.
Luego de darme cuenta de mi existencia y mi pequeñez noté que la tarde se desenvolvía de un cielo azul oscuro, para eso mamá Martha estaba conversando con la vecina, en tanto mi abuelita Victoria se dedicaba a guardar sus ovejas y sus gallinas, por otro lado, yo coloreaba en mis hojas de papel. No fue hasta que llegó papá que revisé mis dibujos, pues caí en cuenta que en ningún garabato estaba él, pero bueno, ese día fue tan agradable conocerme que poca importancia le di a ese detalle.
Llegó mamá, a los minutos, de donde la vecina. Mamá Martha, que tenía su carácter, le reprochaba a Papá varios asuntos relacionados con la casa, sinceramente no entendía muy bien y la verdad tampoco le di importancia pues estaba tan fascinado de saber que soy Dante. Algo interrumpió mis primeros pensamientos, entre esos reproches que Mamá Martha le decía a Papá, recuerdo que mencionó “eres un ebrio”, “ebrio” otra palabra que no entendía, pero la asociaba a tener sueño; a poner cara larga; a parpados caídos; y brazos pesados, salvo por un fuerte olor.
Sucedió todo en cámara lenta, me fue confuso lo que vi en aquel momento, mi Papá con el brazo tendido hacia arriba, el puño cerrado y reflejando en su rostro aquel gesto tan abrumador que no puedo describir, y por otro lado estaba mamita Martha indefensa, con sus manitos tapándose el rostro y parte de su cuerpo. Trato de darle forma y sentido al evento, pero por más que haga memoria mis intentos son fallidos. No logro recordar lo que sucedió después.
De pronto despierto con una opresión en el pecho y un sin sabor. ¿Dónde estás mamá Martha?
Al despertar mi realidad es otra, miré mis manos y ya no eran pequeñas.
Listo para levantarme y dirigirme a la bañera, me tomé unos minutos para ver mi reflejo en el espejo, encontrándome con un viejo lleno de canas, evidencia de recorrida sabiduría, de ojos grandes acompañado de profundas ojeras, y mi sonrisa, mi sonrisa seguía viéndose gentil, cual sonrisa de niño, aunque sinceramente esta vez con hoyuelos y arrugas a los costados. En esos primeros segundos fugaces no me reconocí, pero era yo, un Juez que está a punto de jubilarse, viudo hace un par de años, con 3 hijos maravillosos que viven en el extranjero porque Perú les parece peligroso, un hombre con buen sentido del humor, y a su vez, selectivo y de pocos amigos.
Aún en pijama y con una taza de café en la mano encendí mi laptop y lo primero que se proyectó en la pantalla fue la bandeja de entrada de mi correo, dado que el día anterior la había dejado abierta, visualicé el primer correo que me llamó la atención, titulado: “Derivación del caso Martha Vásquez - Feminicidio”, enviado por mi asistente judicial, al abrir el correo encontré varias carpetas que contenían la denuncia fiscal; la contestación de la misma; los medios probatorios; las actas policiales de desaparición; violencia doméstica; y asesinato de una mujer, Martha Vásquez.
Al pie de página un mensaje que decía:
- Dr. Dante, es de suma urgencia que revise el expediente, en un par de meses será la audiencia de juzgamiento, este caso es muy polémico, cualquier duda me lo hace saber. Saludos.
Al leer la documentación me quedé temblando, me alteré, me preguntaba en voz alta ¿Por qué ahora?, no lo entiendo, por qué al leer esto me acuerdo de mi madre, es que no lo entiendo, creo que recordar en mis sueños a mi madre me ha puesto sensible y expuesto ante semejante caso. Es lamentable que la señora Vásquez deje a un niño de 7 años huérfano, niño que llevará la carga de saber que su padre irá a la cárcel, pues, por todo el material proporcionado no me cabe duda que así será, aunque valgan verdades el Fiscal ha de ser un novato, no noto que haya defendido el caso lo suficiente, ni que hablar de su teoría del caso, por poco y la hubieran desacreditado. En mis años de experiencia y mi percepción, las pruebas contundentes, sé que sin duda irá a la cárcel.
Días después
Con tantos años encima no imaginé que el caso de Martha Vásquez haya tocado la fibra más profunda de mi ser, me mantiene atormentado y sin poder conciliar el sueño, si tan solo llevase otro nombre quizá no me hubiera traído al presente un recuerdo que he reprimido por años, recordar a mi madre Martha. ¿Dónde estarás mi querida Martha?
Dentro de un mes es la audiencia de juzgamiento, tengo que reconocer que mis pensamientos son firmes sobre la culpabilidad del tipo que asesinó a Martha Vásquez, pero algo falta, es que no veo profundización ni convicción por parte de la fiscalía, no lo entiendo, ¿tan difícil les fue citar testigos claves?, ¿solicitar pericias?, en fin, aunque algunas de las pruebas son circunstanciales, el hecho es contundente, el abogado de defensa tiene una teoría de los hechos que da a lugar una posible duda, pero mi instinto analista, mi trayectoria, y mi experiencia me confirman que es culpable, sin contar que tiene en su haber un amplio record de agravantes, pues cuenta con numerosas denuncias por violencia interpuestas por Martha Vásquez, y otras mujeres.
Día del juicio
Llegó la hora de la decisión final.
Al ingresar al link vi conectados a más de 400 personas, no tenía idea que el caso era tan controversial puesto que los casos como éste parecen ser comunes hoy en día.
Prendí mi cámara, activé mi audio e inicié la audiencia, al finalizar la acreditación de las partes di pie a la exposición de motivos, mismas que daban lugar a una evidente decisión. Al llegar a la etapa resolutiva me interrumpen de manera abrupta – ¡SEÑOR JUEZ QUIERO DAR UNAS PALABRAS! – su tono voz tan misterioso me causó sorpresa, pero al mismo tiempo me ofuscó pues me estaba interrumpiendo ante un público poco usual, sin embargo, no en vano tengo las canas que tengo, así que, si alguien quería hablar le iba a dejar hablar. Prosiguió:
- Señor juez quiero presentarme, soy Mario, escuché de este caso hace un tiempo atrás, imaginaba que algún día un muy buen Juez, que este a la altura, daría fin al martirio por el que pasaba la familia de la señora Martha, aunque, al estudiar el caso, en la facultad de leyes, mis profesores me comentaban que el caso estaba lleno de un conjunto de errores e irregularidades, lo cual nos fue sorprendente, y digo nos “fue” porque sirvió de estudio para todos mis compañeros, en los primeros ciclos, mismos que analizaron conmigo el caso, mismos que hoy se encuentran presentes en la audiencia, recuerdo que nos planteamos posibles teorías, algunas no eran alentadoras, pero muchas otras sí, no nos tomó mucho tiempo en resolver el caso, ahora bien, ante el análisis e impases del caso real, no es hasta después de 15 largos años que al fin se está resolviendo. Ese huérfano de 7 años que se reporta en la denuncia fiscal, señor Juez, soy yo. Y ahora usted dará un veredicto, que ya no será escuchado por mi abuela, ni por mis tías, porque partieron mucho antes de la fecha de juzgamiento, ni por aquel huérfano que mencionó, pues ya tiene 22 años, ya es un adulto, aquel huérfano no pudo encontrar justicia oportuna. Me atrevo a decir esto públicamente porque quiero destapar la verdadera justicia que el sistema nos ofrece. No lo culpo señor juez. Sé que tomará la mejor decisión. Gracias a usted, pero le doy un “gracias” lleno de limitaciones, pues no podría agradecer al sistema de justicia al que pertenece, dado que mi caso no el único, y hasta no ver cambios, dudo aceptar esta realidad, mis convicciones de que podemos mejorar como sociedad me hacen pensar somos mejores que esto.
Mario Vásquez, futuro Juez.
(minutos de silencio en la sala zoom)
Quería mucho hablar y no me salían las palabras ante tan conmovedora, preocupante e impactante historia, se me hizo un nudo en la garganta, por lo que la relatora judicial dio el primer paso, se dirigió a la audiencia y tomó la palabra, en tanto esperaban mi pronunciamiento luego de lo sucedido. Minutos después procedí a manifestarme.
Pronuncie de manera calmada pero llena de emoción la sentencia. Entre otras frases y como palabras finales le pedí disculpas en nombre de todo el sistema de justicia a Mario. Al terminar de pronunciar la última palabra el zoom se convirtió en una especie de reunión familiar, pues gran parte de los presentes activaron sus cámaras, sus audios y felicitaron a Mario.
Ese día tuve dos audiencias más por sentenciar, pero en mi mente retumbaban las palabras de Mario.
Día actual
…
-Psiquiatra- Dante, es sorprendente la mente humana, una explicación vista desde el psicoanálisis es que llegaste a transferir tus vivencias personales, fundamentalmente el día que fuiste consciente de tu existencia con el caso que te ha tocado juzgar, sin contar que le cambiaste la vida a ese muchacho, lo cual es admirable e interesante, pero ¿Te has preguntado qué significado tiene soñar con tu madre? Dado que de alguna manera el caso de Martha Vásquez influyó en para reivindicar tus propios temores.
-Dante- Mmmm… en mis años de trascendencia como Juez Superior no imaginé siquiera toparme con un caso tan peculiar como este, me siento satisfecho- sí- mi propósito se ha cumplido- sí- pero esta experiencia me trajo consigo una gran la curiosidad de saber la verdad de mi historia, ¿Qué pasó con mi madre Martha?, no existen documentos, registros, ni reportes policiales, la única respuesta la encontraré en usted Dr., con la regresión y la hipnosis.
– Psiquiatra- Pronto lo descubriremos Dante, esta es tu primera consulta.
– Dante- Nos vemos en la próxima cita Dr. Herrera.
[i] Nota de la Autora
Podemos partir desde muchas aristas, sin embargo, el mensaje hace hincapié en la importancia de ejercer y proporcionar a todos los ciudadanos el acceso a un adecuado procedimiento de justicia, garantizando todas las medidas necesarias, aplicando un debido proceso, puesto que los familiares son quienes llevarán de por vida la carga de una perdida. En concordancia con lo expuesto, cabe mencionar que la desaparición de Martha forma parte del gran archivo de relatos de mujeres desaparecidas; asesinadas; y maltratadas a nivel mundial, tan solo en el 2020 la Defensoría del Pueblo dio a conocer la existencia de más de 5.500 denuncias de mujeres desaparecidas en el Perú, y donde la mayoría de ellas son menores de edad, aunado a ello le acompaña la indiferencia; los formalismos; y un sistema que aplaza la justicia, justicia que en muchos casos jamás logrará ser apreciada por los familiares que dejan las víctimas.
Eva Luna Gamboa Ullilen