Blog 1 - El círculo da la vuelta
El viernes cerramos la cuarta sesión del ciclo de webinars del Grupo de Derecho Corporativo, y en lugar de mandarles el clásico "gracias por asistir", quiero contarles lo que se me quedó dando vueltas después.
Le tocó exponer a Ayrton González, abogado summa cum laude por San Marcos y hoy en Prudential SAF. Se conectó a explicar la parte general de la Ley General de Sociedades con una claridad que muchos hubiéramos agradecido tener en la facultad. Con él ya van cuatro sesiones. Antes pasaron César Estanis, Jair Campos y yo mismo, cuando me tocó hablar de cómo se financian las empresas en el Perú.
Y justo esa sesión mía es la que me hizo escribir esto.
Porque cuando me conecté a exponer para ese grupo de chicos de la Villarreal que recién empiezan, me di cuenta de algo incómodo. Preparar esa charla me obligó a entender mejor yo mismo cosas que creía dominadas. Uno cree que enseñar es dar. En realidad, cada vez que explicas algo a alguien que empieza de cero, te devuelve más claridad de la que entregaste. El conocimiento no se gasta al compartirlo. Se ordena.
Hay algo más personal en todo esto. Cuando yo era estudiante y estaba en la Sociedad Jurídica, me tocó estar del otro lado, invitando docentes, escribiendo correos, insistiendo para que un abogado con agenda ocupada nos regalara una hora. Perdí la cuenta de cuántos invité. Y hoy, años después, me toca ser el que recibe esa invitación y dice que sí. Verlo de los dos lados tiene algo que no sabría explicar del todo, pero que se siente justo.
Les cuento el contexto para que se entienda el punto. Estos meses he andado a full, cerrando la tesis del magíster, con los casos del estudio, con deleyes creciendo y con un bebé en camino que ya reorganizó todas mis prioridades. Tiempo libre, cero. Y aun así, cuando el GDC me pidió dar esa charla, dije que sí sin pensarlo mucho. Porque hay decisiones que uno no calcula, simplemente sabe que corresponden.
La educación pública peruana carga con carencias que todos conocemos. Pero también tiene algo que a veces olvidamos desde la comodidad de la actividad privada. Aulas llenas de estudiantes con hambre de aprender, que solo necesitan que alguien del otro lado les abra la puerta y les muestre cómo se practica esto de verdad.
Esa puerta la podemos abrir nosotros. Sin presupuesto, sin trámites, sin permiso de nadie. Una hora de tu tiempo, desde donde estés, con una laptop y ganas de compartir.
Por eso esta no es una nota para celebrar una sesión más. Es una invitación directa. Si eres docente, abogado en ejercicio o profesional del mundo privado, y alguna vez sentiste que deberías devolver algo de lo que esta profesión te dio, este es el espacio y este es el momento. Para ti puede ser una charla más en la semana. Para esa aula, puede ser la primera vez que alguien de la cancha les habla claro.
No hace falta tener la agenda libre. Ninguno de los que ya pasamos la teníamos. Hace falta decidir que vale la pena.
Y no tienes que preocuparte por lo demás. El puente ya está armado. Tú pones el tema y la hora, yo te conecto con los estudiantes. Escríbeme y lo coordinamos.
Hay una canción de Kevin Johansen que escucho seguido y que habla justo de esto, de cómo todo da vueltas y termina volviendo. Me tocó estar del lado del que invitaba, hoy me toca ser el invitado, y mañana le va a tocar a alguno de esos chicos que hoy escuchan. Así se mueve esto. El círculo sigue girando, y ojalá seamos varios los que lo empujemos.
Al final del post les dejo link de la canción.
Un abrazo,
GPG