Cuando los monstruos hablan como tú: otra forma de disfrazarte en las videollamadas de Halloween

Cuando los monstruos hablan como tú: otra forma de disfrazarte en las videollamadas de Halloween

Imagínatelo: en mitad de una fiesta por videollamada, aparece un vampiro de una palidez cadavérica. Todos esperan que suelte una frase terrorífica, pero él pregunta con tu tono de siempre: «¿Ya habéis cenado?».

Todos reconocen la voz, pero alguien no puede evitar reírse. Lo extraño no es que el monstruo hable, sino que la cara de la pantalla no encaja en absoluto con la persona que está hablando.

Si este año vas a pasar Halloween principalmente entre videollamadas y chats de voz de videojuegos, el cambio de rostro con IA en tiempo real puede servirte de disfraz sin tener que preparar un atuendo completo. LiveFaceSwap AI permite que la cara del personaje acompañe tus movimientos cuando hablas, sonríes o giras la cabeza. Cambia tu rostro en cámara por el de un monstruo, mientras tu voz sigue siendo la de siempre.

Estos fragmentos proceden de una demostración real de cambio de rostro con IA para Halloween; las escenas de fiesta que aparecen a continuación son situaciones imaginarias que podéis recrear.

Primer acto: el vampiro intenta ponerse serio, pero llaman al zombi

El vampiro funciona mejor si se hace esperar un instante. Elige un rostro de referencia pálido, con las cuencas de los ojos marcadas y la boca bien definida. Al principio, no digas nada: deja que tus amigos crean que se ha congelado la cámara. Cuando alguien pregunte «¿Sigues ahí?», esboza lentamente una sonrisa. Cuanto más impasible sea la cara, más contraste creará una simple sonrisa.

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Al zombi agotado no le hacen falta frases de miedo. Puedes escuchar a los demás con la cabeza baja, como cualquier otro día, y, cuando un amigo diga tu nombre, levantarla de golpe: «¿Eh? ¿Me toca?». Una cara de zombi inexpresiva respondiendo a una llamada de lo más corriente tiene más gracia que pasarse el rato aullando.

La calavera en blanco y negro puede protagonizar después un reto de chistes malos. Tus amigos cuentan los chistes y tú intentas mantenerte serio. En pantalla, el dibujo de los huesos impone, pero la primera carcajada echa por tierra toda la atmósfera.

Segundo acto: los monstruos se ocupan de las pequeñeces humanas

Si quieres convertir la fiesta en una pequeña comedia, ponte la cara de un demonio con maquillaje rojo y negro y abre el «Departamento de Recursos Humanos del Infierno». Pide a tus amigos que respondan por turnos: «¿Por qué deberíamos contratarte?». Una cara de demonio haciendo entrevistas de trabajo con absoluta seriedad ya resulta bastante absurda sin añadir más efectos.

La bruja de cara verde se presta a equivocarse a propósito. Anuncia solemnemente que va a lanzar un hechizo sobre todos y después recita el conjuro a trompicones, dejando que los demás la corrijan sobre la marcha. La bruja gótica puede hacer justo lo contrario: apenas se mueve, levanta despacio la mirada y pregunta, como si estuviera anunciando el fin del mundo: «Entonces, ¿a qué sitio pedimos la cena esta noche?».

Para terminar, deja que el monstruo verde fluorescente presente «Las predicciones de esta noche»: quién se silenciará sin querer, quién perderá la próxima partida y quién será el primero en quedarse sin conexión. Son minucias cotidianas, pero en pantalla parece un adivino salido de un cómic de terror.

Tercer acto: algunos personajes ganan cuando gesticulan menos

El fantasma de sábana blanca solo tiene dos agujeros negros por ojos: no se le ve sonreír y tampoco da mucho juego con las cejas. Prueba a hacer que entre lentamente por un borde de la imagen y se quede quieto. Espera a que un amigo pregunte qué pasa y responde con el tono más normal del mundo: «Llevo aquí todo el rato».

En la demostración grabada, la momia tiene la boca casi completamente cubierta de vendas, así que tampoco conviene confiar en las expresiones exageradas. Gira lentamente la cabeza, acércate a la cámara y susurra «El sello se ha roto»: con eso ya ganará presencia. Si prefieres hacer reír con tus gestos, te irán mejor el vampiro, la calavera o una bruja cuyos rasgos se distingan mejor.

Lo que de verdad necesitas preparar son tres caras, no un guion

No hace falta meter más de una docena de apariencias en una sola fiesta. Elige una que funcione para una entrada solemne, otra para charlar y acabar riéndote, y reserva un personaje que apenas dependa de las expresiones. Ve cambiando entre ellos según reaccionen tus amigos y la historia encontrará su ritmo de forma natural.

Al elegir las imágenes de referencia, procura que los ojos, la nariz y la boca se distingan bien. La habitación puede estar oscura, pero conviene que haya algo de luz suave junto a tu cara. Antes de entrar en la llamada, ensaya una vez la entrada de cada uno de los tres rostros. Al fin y al cabo, el cambio de rostro en tiempo real modifica principalmente la cara: cambiarla no hará que aparezcan necesariamente un sombrero, unas alas o un atuendo completo.

Quizá el mejor disfraz de Halloween no sea el que impide que tus amigos te reconozcan, sino el que hace que, aun sabiendo perfectamente que eres tú, se rían al ver al monstruo de la pantalla.98867193-1793242035.jpeg

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Sarah Hale
Autor en DELEYES · 2 artículos
Estudiante de derecho interesada en tecnología, privacidad y temas digitales.
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