'Seaspiracy': el documental de Netflix que reflexiona sobre la importancia de la vida marina
El derrame de petróleo en el litoral peruano perpetrado por la empresa Repsol ha hecho que pongamos el ojo en una zona medioambiental que muchas veces ha sido descuidada o dejada para el último: el mar. Para hacer una breve reflexión al respecto -siendo conscientes que el problema es mucho más grande del que quieren hacernos creer- hemos reseñado 'Seaspiracy', un documental de Netflix muy necesario en tiempos donde la vida marina parece ser el último eslabón de una cada de irresponsabilidades muy larga.
Cada vez resulta más común cuestionarnos de dónde viene nuestro plato de comida. Ante el desalentador futuro que promete el cambio climático, se habla mucho de la reducción de la ingesta de carnes rojas pero, ¿habías escuchado algo similar sobre la comida marina? Uno de los más recientes documentales de Netflix ha puesto este tema sobre la mesa, sacudiendo, cuestionando y polarizando a la opinión.
Este es un documental que Netflix estrenó este año. Su nombre viene del juego de palabras en inglés ‘sea’ (mar) y ‘conspiracy’ (conspiración) —en mi opinión, perdieron la oportunidad de llamarle ‘Conspirasea’, pero ok—. Fue producido por Kip Andersen y Jim Greenbaum, creadores de Cowspiracy (2014), un documental que explora los efectos del ganado en el ambiente.
De esta manera, Seaspiracy nos muestra el impacto ambiental de la pesca. La película es dirigida y protagonizada por Ali Tabrizi, un cineasta británico que se proclama como un amante del océano. Ali comienza a involucrarse y documentar sus descubrimientos sobre aquellos factores que amenazan la vida marina. El documental trata temas que se van complejizando cada vez más como los deshechos plásticos, las redes fantasma, la sobrepesca, la caza de delfines y ballenas, y la esclavitud dentro de la negocio pesquero.
Dentro de aspectos un poco más técnicos, disfruté mucho la manera en la que se narra el documental. Ali Tabrizi nos sumerge en su proceso de descubrimiento e investigación personal, de tal forma que te hace sentir esa curiosidad por entender más a profundidad el tema. El director rompe con este formato, un poco más tradicional, de mantener al cineasta detrás del documental. Nos muestra lo que hay detrás de conseguir sus entrevistas y acercamientos cara a cara con el conflicto, además de lo peligroso que es ser un ambientalista investigando y documentando.
Tras el estreno del documental, varias empresas y personas entrevistadas en la película afirmaron que sus respuestas habían sido tergiversadas o manipuladas. Concuerdan en que el material de dichas entrevistas se empleó de manera muy vaga o incongruente. Asimismo, la crítica también salió a desmentir algunas estadísticas y datos duros utilizados en el documental. No obstante, con el objetivo de que esta reseña se conserve sin spoilers, no profundizaremos tanto en los detalles. Si te interesa leer sobre estas controversias, te dejamos dos notas muy interesantes, una en inglés de The Guardian y otra en español de Climática.
No dudamos que el material fílmico pudo haber sido tergiversado a favor de la visión del documental, esto siempre puede pasar. Sin embargo, en la película también se muestra que algunas de estas empresas, a pesar de ponerse la bandera ambientalista, realmente poseen intereses económicos que demuestran lo contrario. Así que también resulta muy conveniente desmentir lo dicho en el documental a costa de lo que sea.